PREPÁRESE PARA EL SIGUIENTE NIVEL DE PARTICIPACIÓN PÚBLICA

Por Mary F. McDaniel, D.O., J.D., MPH,
McDaniel Lambert, Inc.

Richard D. Siegel, Ph.D.,
Roy F. Weston, Inc.

Kristin J. Leuschner, Ph.D.,
McDaniel Lambert, Inc.

 

 
La integración de la opinión de la comunidad en la rutina de una planta y en la cultura de la compañía es un gran esfuerzo hacia las comunicaciones del derecho de saber o "right-to-know". A continuación es como se desarrolla dicho programa.

La presentación del Programa de Gestión de Riesgo por la Agencia para la Protección del Ambiente señala una nueva era en la historia del "right-to-know" en los Estados Unidos. Durante mas de una década, el derecho de las personas de obtener información sobre las operaciones industriales se ha expandido de un año al otro.

En 1986, el Acta para el Derecho de Saber Comunitario y de Planeamiento de Emergencia (o sus siglas en Inglés EPCRA), fue promulgada, ratificada y mandaba el establecimiento de distritos de planeamiento de emergencia y de Comités de Planeamiento de Emergencia Locales (o sus siglas en Inglés LEPCs), así como la publicación del Toxic Release Inventory (TRI). En California, las proposiciones 65 y AB 2588 (Air Toxic Hot Spots) han pedido información sobre una gran variedad de químicos peligrosos y han pedido que sean hechos públicos. El año pasado, el RMP tomó efecto a través de la nación y requería que más de 66,000 empresas desarrollaran un plan de gestión de riesgo y que lo sometieran a la Agencia para la Protección del Ambiente (EPA) y los comités locales de emergencia.

Esas industrias que han tenido problemas con la comunicación pública deberían de pensar que la participación comunitaria no termina con la distribución de la información sobre el derecho de saber, al contrario, se incrementa la voluntad de acción de los miembros de la comunidad para tratar de influenciar el proceso entero de la gestión del riesgo industrial.

El derecho de saber esta cambiando evidentemente rumbo hacia el derecho de actuar. La industria tiene que estar lista para, no solamente comunicar, pero también para compartir su poder de decisión con las comunidades locales. Compartir el poder es sin duda difícil de hacer. Este proceso puede mejorar si la participación de la comunidad se vuelve parte íntegra de la rutina y de la cultura de las operaciones de la compañía.

Este articulo examina como esta participación puede apoyar los esfuerzos de comunicación del derecho de saber y proporcionar una guía en como empezar dicho programa. Este incluye: un ejemplo de como el derecho de saber del público se extiende ahora mas allá de lo que requiere la ley; una discusión sobre lo que es más probable que haga enojar a la gente o preocuparse sobre un riesgo en cuestión; y las recomendaciones de cómo las instalaciones químicas pueden integrar la noción del derecho de saber en sus operaciones diarias.

 

La revolución del derecho de saber
 
Durante 1999, las instalaciones industriales a través de la nación empezaron a presentar sus RMPs (Risk Management Plan) a los medios y al público. En ciertos casos, esta etapa era la culminación de varios años de esfuerzos de cooperación entre la industria, los oficiales locales de emergencia, y los representantes de la comunidad. Desgraciadamente, para muchos, también representa lo que muchos piensan es la etapa "final" del proceso, le enseñan solamente los resultados de acuerdo a la ley y nada más, al depositar esta información en las oficinas de los oficiales locales y después irse a trabajar. La conversación se da por terminada aun sin haber empezado.

La verdad es que un RMP es sólo una etapa intermediaria en el desarrollo del derecho de saber del público; es un proceso que se está expandiendo con los años. Han pasado mas de 13 años desde que la EPCRA entro en efecto como parte del Titulo III del Superfund Amendments and Reauthorization Act (SARA). Al centro de esta ley esta el requerimiento que toda instalación química reporte anualmente sus emisiones de los químicos tóxicos (el Toxic Release Inventory o TRI), es la información que se ha vuelto la fruta de los reportes noticiosos y que identifica a los peores destructores del ambiente.

En los últimos tres años, los requerimientos del TRI han sido reforzados a través del desarrollo del sitio Web del Chemical Scorecard del Environmental Defense Fund (o su siglas en Inglés EDF) entre otros. Este sitio Web utiliza los datos de TRI para permitir a las personas de identificar las fuentes de emanaciones, derrames químicos en sus vecindarios, o comunidades, para saber mas sobre los efectos a la salud asociados con estos químicos y hasta mandar gratuitamente un mensaje de fax directamente a una empresa para la obtención de más información.

El gran tráfico que genera el Chemical Scorecard (recibió un promedio de 200,000 visitantes por día durante los primeros nueve meses de operaciones en 1998) está incitando a las compañías a hacer reducciones opcionales a sus emisiones tóxicas. Esto también ha dado importancia al High Production Volume (HPV) Challenge, el cual le pide a la industria química de mostrar voluntariamente su información acerca de los efectos nocivos de todos sus productos químicos. En septiembre de 1998, la EPA adoptó el programa de la EDF y le pidió a las compañías químicas que participaran voluntariamente o le hicieran frente a las leyes obligatorias. Esto pone en evidencia el rápido crecimiento del movimiento del derecho de saber.

La transformación de este mismo no es sólo sobre regulaciones, requerimientos, y llenar aplicaciones necesarias a tiempo antes de las fechas límites. El movimiento del derecho de saber de hoy representa un cambio fundamental en el pensamiento del proceso de información. Históricamente, la EPA a establecido las leyes y los campos de juego al servir como punto de referencia. La industria y sus representantes, así como la comunidad ecológica por otro lado, litigaron a las agencias para tratar de modificar las reglas que alcancen en sus agendas. En otras palabras, el proceso era completamente adversario.

Hoy en día, sin la nueva autoridad legislativa para que implemente algunos de los programas que quiere poner en practica, la EPA a tomado un nuevo punto de vista. Al ofrecer el acceso fácil a la información ambiental, sanitaria y de la seguridad que ya está en sus sistemas, la EPA a dado a los grupos de intereses públicos así como el Environmental Defense Fund, Sierra Club, y el United States Public Research Institute (USPIRG) oportunidades para usar e interpretar esta información para el público. El Chemical Scorecard es uno de estos ejemplos, y el sitio Web "Report on Cancer Pollution and Your Health" o "Reporte acerca de los riesgos de cáncer y su salud" es otro. La existencia de dichos sitios Web quiere decir que la información del derecho de saber está disponible las 24 horas del día al público con tan solo un clic de botón.

Adicionalmente, mas miembros de la comunidad están llamando a la acción y buscando maneras de influenciar el proceso de gestión de riesgo industrial. En 1998, la primera ley de "Right-to-Act" de la nación fue pasada en Passaic County, NJ, dejando que los residentes locales crearan comités de conserjería especiales para las instalaciones especificas. Estos comités de ciudadanos tendrán la posibilidad de discutir los peligros potenciales y hacer recomendaciones a los gerentes de planta, incluyendo el derecho de hacer encuestas en el sitio, acompañados por expertos independientes. Las regulaciones que implementan esta ley han visto sus impactos reducirse considerablemente, pero la dirección es bastante clara y parece que será copiada en varias comunidades.

Con tan poca información actualmente en circulación, puede parecer que se está tomando en consideración la comunicación. Si la gente ya está obteniendo información de fuentes que la industria no controla, ¿cual es el punto de pelear en contra del proceso? De hecho, es inútil tratar de pelear en contra de las fundaciones técnicas de las herramientas como el Scorecard del EDF. La industria no tiene la credibilidad que tienen los grupos ambientalistas, y tratar de retar los argumentos de estos grupos, solo puede empeorar la imagen de la industria.

Lo que se necesita es un compromiso de fortalecer y mantener un diálogo con la comunidad local. Nunca es demasiado tarde para ser proactivo, y no es tarde para tomar un rol activo para empezar y promover el proceso. Creemos que este diálogo necesita ser una parte integral de las operaciones diarias de las plantas. El Derecho de saber no es solamente sobre informar al público, pero es también aprender a responder a las preguntas y a las preocupaciones. Además la participación cooperativa de las agencias y las organizaciones de interés público significa que la gente sí estará recibiendo información sobre las instalaciones industriales, con o sin la participación directa de la industria. Si ésta no está involucrada activamente, el público se quedará con una gran parte de la información negativa, pero sin ninguna relación o razón para creer y confiar en la industria.

 

Entendiendo que es el Derecho de Saber: un ejemplo
 
Empecemos nuestra discusión sobre el Derecho de Saber echando un vistazo, no a una simulación de un escape de químicos o un terrible accidente de planta, pero al caso de una simple pequeña planta de separación de aceite y agua que tuvo un breve escape de humo negro después que fuertes lluvias causaran que el aceite se derramara sobre un quemador de gas natural.

El humo estaba bajo control en menos de diez minutos; así que al principio no parecía haber ningún problema, especialmente con respecto al la información que había que ser transmitida al público. Sin embargo, después de lo que pudo parecer como un incidente menor, la planta fue casi forzada a cerrar, y la compañía tuvo que invertir miles de dólares e innombrables horas en tratar de mantener sus permisos operacionales.

Aquí es cuando el Derecho de Saber emerge: la causa principal de la extensión de la crisis fue el hecho de que, durante todos esos años de operaciones, la planta nunca había hecho ningún esfuerzo para hablar con sus vecinos o de aprender sobre sus preocupaciones. Cuando la gente descubrió de pronto que había una planta cerca de ellos, se enojaron por haber sido mantenidos a oscuras durante tanto tiempo. Los residentes sintieron que tenían el derecho de saber sobre que clase de operaciones industriales se estaban llevando a cabo dentro de su vecindario y que clase de peligros corrían. Ellos sentían que habían sido traicionados.

Aceite y agua no se mezclan. Durante sus 30 años de operaciones, la planta de separación parecía ser exactamente una planta que no necesitaba de un programa formal de alcance comunitario. El proceso de separación de agua-aceite era relativamente seguro y no molestaba. Una mezcla de aceite y de agua entraba desde el océano y después era calentada y transferida a unos tanques de reposo. El aceite era después canalizado fuera del tanque mientras el agua era tratada y descargada en el sistema de cañerías. Toda la operación era tan simple que se necesitaban solo dos empleados y medio para dirigir el proceso, y la planta no necesitaba de mucho personal la mayor parte del tiempo. El Derecho de Saber no figuraba en la ecuación, ¿Qué tenia que saber el público de todos modos?

Por muchos años, la comunidad aledaña no le había dado importancia a la planta, aun cuando esta estaba localizada a sólo 50 pies de la residencia más cercana y del otro lado de una escuela primaria. No había señales que identificara la planta desde afuera y nunca nadie había preguntado nada sobre la planta hasta el día en que el humo negro salió de sus entrañas.

Mirando al pasado con enojo. Cuando los residentes locales se enteraron sobre la planta, estaban preocupados y tenían muchas preguntas sobre la seguridad de la planta. Uno de ellos estaba particularmente alarmado. Fue a hablar con los bomberos y el gerente de planta solamente para encontrar que nadie lo tomaba en serio. Los representantes de la planta rehusaban tomar en cuenta a la persona que tenía preocupaciones genuinas, y esto lo hizo enfurecer aun más.

Porque los residentes no sabían nada sobre la planta hasta ese momento, tenían una suma de preguntas y preocupaciones por las cuales querían respuestas inmediatas. El hombre al que no habían tomado en cuenta empezó a ir de puerta en puerta para hablar con sus vecinos, y recolectó historias sobre las inquietudes y los síntomas de salud. La gente describía irritaciones en la piel, tos, y problemas con los embarazos. Una mujer temía que su bebé estaba teniendo convulsiones y ahora creía que la planta era responsable. Esta persona se junto con el hombre y otros residentes para pelear el cierre de la planta. El numero de residentes furiosos se incremento al igual que el nivel de activismo. Los vecinos de la planta circularon peticiones hasta el consejo de la ciudad, pidiendo el cierre de la planta. Los medios locales llevaron la historia la cual recibió mucha atención en los medios televisivos al igual que en los periódicos. El distrito local de control de la polución aérea se involucro y la ciudad llego cerca de un entendimiento para cerrar la planta. Durante los meses que siguieron la planta se vio obligada a invertir su dinero y sus energías en darles respuestas a los residentes y a sus demandas que la planta fuese cerrada.

El costo de no comunicar. El separador de aceite y agua pudo seguir operando normalmente, pero solo después de que la compañía fundara dos evaluaciones de riesgo sanitario, establecido niveles sanitarios seguros de protección y después de haber prometido de brindar un monitoreo regular y extensivo durante las operaciones no rutinarias. La compañía también tuvo que tener cuatro consultas públicas, y gastar innumerables horas y dólares en tratar de recuperar la buena voluntad de la comunidad. Cuando la compañía quiso abrir otra planta a 20 millas de estas instalaciones, los residentes de la primera se involucraron y lograron que la segunda planta fallara en obtener los permisos de operaciones.

En el caso del separador de aceite y agua los representantes de la compañía aprendieron demasiado tarde que el derecho de saber de las personas va mas allá de lo que requiere las leyes. Hay muchas cosas que la comunidad local quiere saber, incluyendo la información básica sobre las industrias operando en el área y los riesgos potenciales impuestos por estas industrias. La gente tiene derecho de acceso a esta clase de información. Al incorporarse en el diálogo con el público desde un principio, las instalaciones públicas pueden asegurar que su primera reunión con el público no es un momento de furia ni la primera fase de una crisis.

Otras instalaciones en riesgo. Este caso es relevante para otras pequeñas compañías e industrias que talvez hayan tenido contacto con la comunidad pero que nunca han hablado de los riesgos a la salud ni de lo que pudiera pasar en el caso de un derrame o fuga química. La gente puede disfrutar visitar los puestos de ventas lecheros, por ejemplo, y ser clientes fijos de productos frescos, pero nunca se van a imaginar que dichas ventas tienen grandes -y potencialmente peligrosas- cantidades de amonio que sirve para mantener congelado el hielo y el helado. Talvez una comunidad puede estar al tanto del rol de una planta mediana de tratamiento de agua, por ejemplo, pero sin considerar las grandes cantidades de cloro guardadas en cuartos que pueden ser una amenaza a la salud por el riesgo de un escape en el aire.

En otras palabras, hay muchas maneras en que el público puede estar inadvertido de la información de las instalaciones o plantas que lo rodean. Los representantes de estas industrias necesitan empezar a hablar lo antes posible, y darle la oportunidad a las personas de expresar sus preguntas y sus inquietudes.

 

Furia comunitaria y el derecho de saber.
 
El ejemplo de la planta de separación de aceite y agua ilustra que tan rápido se convierte una situación en crisis cuando no se tiene una comunicación consistente de dos vías entre la industria y el público. Pero, ¿qué es lo que causa el enojo en la gente? ¿Y que nos dice el ejemplo acerca de cómo preparase para la expansión del derecho de saber?

La percepción del riesgo y la vulnerabilidad ambiental. En las situaciones en donde no hay comunicación regular y consistente entre la industria y el público, la gente va a usar sus impresiones generales acerca de una planta para poder formar una opinión sobre si es o no un buen vecino. ¿La planta se ve segura desde afuera? ¿Se ve limpia y bien cuidada? ¿Produce olores fuertes, humo visible o vapores? ¿Sabe la comunidad a quien llamar en caso de emergencia? Todos estos factores pueden influenciar la percepción de las personas sobre los riesgos asociados a la planta.

Algunas inquietudes de la gente tienen que ver con la aparente ventaja de la planta entorno a la comunidad. ¿Hay lugares sensitivos cerca de la planta que estén en riesgo potencial de un derrame o una fuga química? ¿Hay escuelas, refugios de anciano o hospitales cerca del área? ¿Y que hay de los sitios escénicos importantes y de las áreas protegidas, o sitios culturales?

Estos y otros factores de vulnerabilidad ambiental van a influenciar la percepción de la gente acerca de una planta o una instalación química y van a determinar su reacción hacia dicha compañía. La tabla 1 proporciona una lista de estos factores de vulnerabilidad.

Nótese que muchas de las vulnerabilidades ambientales se vieron envueltas en el ejemplo precedente. La gente inicialmente se inquietó por una fuga inexplicable, que después de todo, fue la primera introducción que muchos de ellos tuvieron de la planta. Adicionalmente, se preguntaban sobre los riesgo asociados a tener la planta tan cerca de ellos y de una escuela primaria y de propiedades residenciales. Algunos de estos residentes sufrieron problemas de salud inusuales e inexplicables, y se empezaron a preguntar si había una conexión con la planta de separación de aceite y agua.

Cada instalación es vulnerable de alguna manera frente a las preguntas e inquietudes de la gente. A veces estas preocupaciones permanecen dormidas durante años, y de pronto explotan hacia la acción después de lo que pudiera parecer un incidente menor. Ese incidente, como este de la emanación de humo negro, parecen confirmar que la gente muchas veces sospecha sobre las instalaciones industriales, que son un riesgo desconocido y potencialmente incontenible a las comunidades locales. Los residentes van a empezar a mirar hacia todas las preguntas y todas las sospechas que han tenido durante los años, y una falta de comunicación por parte de la planta puede solamente incrementar la desconfianza y el miedo.

De preocupación a acción. Mientras que el concepto de factor de vulnerabilidad ambiental ayuda a explicar lo que preocupa a la gente, no clarifica realmente lo que hace que la gente se enoje sobre algunos tipos de riesgo y no otros. Esto puede ser explicado con la clásica discusión de Peter Sandman acerca de los "factores de ultraje", que son las características de algún riesgo que ayudan a determinar el nivel de enojo o de miedo en las reacciones de las personas hacia el riesgo (1).

De acuerdo a Sandman la percepción del riesgo del público va mas allá de la definición dada por los ingenieros y los científicos. La definición técnica de riesgo puede ser establecida al multiplicar la magnitud del peligro por la probabilidad de exposición de esta manera:

Riesgo = Peligro + Exposición

Sin embargo, el entendimiento del público sobre le riesgo, requiere que incorporemos en nuestra definición lo que Sandman ha sintetizado en ultraje. Ultraje es todo sobre el riesgo excepto el peligro técnico. Por ejemplo, ¿es el riesgo voluntario, o involuntario? ¿Es controlado por el sistema o por el individuo? ¿Es industrial o natural?

Al incorporar el ultraje en la definición, la percepción del riesgo puede resumirse en:

Riesgo = Peligro + Ultraje

Mientras el nivel técnico del riesgo también preocupa a las personas, y van a esperar que usted haga algo al respecto, los factores de ultraje van a ayudar a determinar el nivel de enojo, y va a influenciar si el riego es percibido como mas o menos peligroso. Una lista más completa de los factores de ultraje es presentada en la tabla 2.

En el caso de que el público tenga poca o ninguna razón de confiar en la industria o la planta que está creando el riesgo, el efecto de los factores de ultraje parecerá más intenso. Este fue el caso con la planta de separación de aceite / agua. La gente sentía que no había ningún control sobre las industrias que operaban cerca de sus comunidades. La emanación de humo fue inusual así como memorable. Asimismo, la industria que había causado el escape no era percibida como confiable por la comunidad. No hubo ningún intento de comunicación con el público o de dar al público una oportunidad de expresar lo que pensaban, y la comunidad se resintió.

Ultraje y derecho de saber. La clave de la comunicación con el público acerca del derecho de saber está no sólo en explicar los peligros técnicos (aunque siempre es importante reducir el peligro siempre cuando es posible), pero también de comprender y responder a las raíces de lo que provoca inquietud. Uno de los propósitos centrales de un diálogo con la comunidad es de fortalecer y mantener la confianza y la credibilidad con el público, este objetivo solo puede ser alcanzado con el tiempo.

La proliferación de las leyes del derecho de saber ilustran el fuerte deseo de la gente de entender la información ambiental, sanitaria y de la seguridad que puede afectar sus vidas. Si el público recibe esta información sólo de terceras partes, como los activistas ambientales o de los medios, entonces la gente tendrá mayores razones para no confiar en la industria y no sentar las bases de la confianza.

 

Construyendo la confianza ahora: la clave del derecho de saber.
 
Preparándose para el futuro del derecho de saber no significa tratar de adivinar cual será la próxima legislación promulgada o cual será la nueva innovación tecnológica que va a repartir la información con mayor rapidez y con mas detalles que nunca. Tampoco significa tratar simplemente de averiguar que diseños de folleto podrían aplacar mejor al público o que palabras pueden hacer que la compañía parezca como la que más se preocupa, la que más le importa o la mejor amiga de sus vecinos.

Preparándose para el futuro del derecho de saber significa construir relaciones con sus comunidades ahora y hacer lo que se necesite para promover estas relaciones. Son estas relaciones las que van a traer confianza y credibilidad dentro del proceso y ayudar a promover las discusiones acerca del derecho de saber. Fortalecer relaciones no quiere decir que no habrá nunca ningún conflicto, pero significa que no tendrán que empezar desde cero cuando quieran explicar la información técnica, compleja, sobre la salud, el ambiente y los riesgos ambientales que los amenaza. Un diálogo consistente es la mejor base para sus esfuerzos de derecho de saber.

A continuación algunos de los principios para empezar una comunicación proactiva de mayordomía de programa ambiental.

  1. Empiece con sus empleados
    El compromiso de comunicación debe de empezar desde arriba, pero para que sea un éxito, su programa de participación ciudadana tiene que involucrar a los empleados a todos los niveles de la organización. Sus empleados son los mejores recursos de comunicación. Todos ellos afectan la imagen de la planta y de cómo se percibe por la comunidad, aunque tengan o no una responsabilidad en el área de comunicaciones. La gente les hace preguntas sobre lo que pasa adentro de las puertas y sobre las políticas de la compañía. Los empleados de vanguardia, que también están expuestos a todos los riesgos dentro de la planta, tienen mas credibilidad que los gerentes frente al público. Si los empleados no creen que el lugar donde trabajan es seguro y ambientalmente consciente, entonces nadie lo creerá.

    Los empleados también necesitan ser la primera audiencia de comunicación. Si su propósito es la comunicación consistente con el público entonces sus empleados necesitan estar involucrados. Ellos necesitan la información sobre los riesgos. Necesitan saber que se puede confiar en la gerencia y que van a hacer lo necesario para cumplir con sus compromisos y de mantenerlos al día con la información necesaria. También quieren estar seguros que la gerencia quiere oír y tomar en cuenta las ideas que ofrecen los empleados.

    Por el gran rol que juegan los empleados, es esencial que estén capacitados en comunicación de riesgo y de crisis. Los empleados necesitan los instrumentos que les permitirá sentirse confortables al llenar sus responsabilidades en cuanto a comunicación. La comunicación es una calidad que se puede aprender y si usted espera que sus empleados tomen un rol activo en el proceso, usted necesita darles las bases sólidas en donde puedan construir.

  2. Piense pequeño
    El proceso de construir la confianza y la credibilidad con el público no es lo que algo que se pueda hacer del día a la mañana. En la mayor parte de las situaciones, la gente estará dispuesta a cambiar sus opiniones sobre la industria y lo hará solamente cuando estén satisfechos que las nuevas impresiones se les han dado el merito necesario. Para construir confianza, es esencial que usted se haga responsable frente al público. Usted necesita poner su planta y su credibilidad a prueba al empezar un historial de alcance comunitario, darle seguimiento, y escuchando y respondiendo a las inquietudes de las personas. Pero, usted no quiere empezar este proceso haciendo promesas que no puede cumplir.

    Por esto recomendamos que empiece pequeño. Es mejor empezar sus esfuerzos de alcance comunitario con una serie de pequeños eventos antes que tratar de llegar a todas las audiencias posibles con un gran evento que no empiece ni siquiera a llenar las metas de construir confianza y de hacerse responsable. Las reuniones o consultas públicas tienen un rol en el proceso de comunicación, pero su historial de alcance tiene que ser moldeado por su servicio y su disponibilidad regular hacia el público, ir a sus reuniones e invitarlos a las suyas, y hacerse parte de las actividades de la comunidad que ya están en proceso.

    Es una buena idea de buscar maneras informales de interacción, como reuniones alrededor de un café, reuniones de las organizaciones cívicas, organizaciones de los propietarios de casas, presentaciones en las escuelas locales, o conferencias... etc. Estas actividades lo llevan afuera en su comunidad y le demuestra a la gente que no está tratando de orquestar o controlar el proceso entero, mas usted necesita estar dispuesto a participar bajo los términos del público.

  3. Concéntrese en entender primero
    El proceso de comunicación no es simplemente, ni esencialmente, acerca de hablar. Es más importante escuchar, de verdad, lo que la gente tiene que decir. Ellos quieren recibir información que venga de usted, pero también quieren saber, y lo quieren saber de primero, que usted está disponible para escuchar lo que ellos piensan y sentirse que pueden hacer preguntas y recibir respuestas. Esto significa que durante su etapa inicial a través del proceso, usted necesita estar atento de las cosas que preocupan a la gente. No limite su conversación dentro de las fronteras de la información formal del derecho de saber. Estese preparado para un numero de problemas y casos que vayan a surgir y esté dispuesto a tomarlos en serio cuando vengan hacia usted.

    Su meta en el proceso de derecho de saber, es de fortalecer y crear relaciones. Relaciones que puedan florecer solamente cuando hay una conversación de dos vías. Al concentrarse en entender, usted demostrará su voluntad de aprender y de trabajar con los demás en vez de sugerir que usted sabe mas y que usted va a decidir lo que el público quiere o no quiere oír. Esta es una actitud que no le permite construir un historial de responsabilidad porque la gente empieza a percibir que usted los escucha pero no le da seguimiento a lo que promete.

 

Ideas finales.
 
En los años a venir, la expansión del derecho de saber es comprometedora. Su reto está en extender sus esfuerzos de comunicación en una manera compatible con las metas de su negocio y con las necesidades del público. Compartir el poder dentro las operaciones del proyecto no es fácil. El proceso de comunicación puede hacerse más fácil solo si la participación de la comunidad se vuelve una parte íntegra de la rutina y de la cultura de la compañía.

 

Literatura citada
 
  1. Sandman, P., "Responding to Community Outrage: Strategies for Effective Risk Communication," American Industrial Hygiene Association, Fairfax, VA (1993).

 

Tabla 1. Factores de vulnerabilidad ambiental
 
Cosas que la gente pueda ver, sentir u oír (olores, nubes de vapor, ruido)
Volúmenes altos de emisiones o de desechos peligrosos
Antecedentes de quejas medicales por parte de la comunidad o de los empleados
Antecedentes de olores o emisiones inexplicables
Presencia de sustancias "temidas" conocidas por ser cancerigenas
Apariencia sucia o descuidada de las instalaciones
Proximidad a sitios sensitivos como escuelas, casas de retiro y hospitales
Reporte de problemas medicales por parte de los niños o empleados
Proximidad sitios escénicos o culturales importantes
Presencia activa de grupos ambientales organizados
Antecedentes de pobre comunicación con la comunidad
Ausencia de un programa de alcance comunitario

 

Tabla 2. Factores de ultraje
 
MAS RIESGO: MENOS RIESGO:
 
Involuntario Voluntario
Industrial o Artificial Natural
Exótico o inusual Familiar
Memorable No memorable
Temido No temido
Concentrado en el tiempo y el espacio No concentrado en el tiempo y el espacio
Injusto Justo
Que no inspira confianza De confianza
Proceso cerrado Proceso abierto
Beneficios que no son visibles Beneficios visibles

 

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